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La columna que se abrió y resplandeció por el Fuego Santo (1579 d.C.)

El Sábado Santo de 1579, de acuerdo con los anales eclesiásticos de la ciudad de Jerusalén, los gobernadores turcos de la misma prohibieron al patriarca griego y a los fieles ortodoxos entrar en la Iglesia de la Resurrección para la acostumbrada ceremonia del Fuego Santo.

Los documentos que refieren el suceso no determinan en qué año concreto ocurrió. Refieren, sin embargo, que en aquel periodo era patriarca de Jerusalén Sofronio, mientras que patriarcas de Constantinopla, Alejandría y Antioquía eran respectivamente Jeremías, Silvestre y Joaquín; por último, Murat III1 era sultán del imperio otomano.

Si nos remitimos a los catálogos oficiales (o a las páginas web) de estos cuatro Patriarcados, comprobaremos que los cuatro patriarcas de la Iglesia grecoortodoxa ejercieron sus funciones en la segunda mitad del siglo XVI, y si examinamos el periodo exacto del patriarcado de cada uno de ellos, y el periodo correspondiente al reinado del sultánMurat III, concluimos que el único año en que coinciden los mandatos de los cinco hombres es en 1579.2

 

El pórtico y la entrada de la Iglesia de la Resurrección.

De acuerdo con las fuentes escritas, el Sábado Santo de aquel año, un grupo de soldados turcos prohibió la entrada de los ortodoxos en la Iglesia de la Resurrección. La multitud de fieles esperó en el pórtico de la iglesia durante todo el día, incluso después de la puesta del sol.

El patriarca Sofronio IV, que estaba en el primer año de su patriarcado, se encargaba por primera vez de llevar a buen término la ceremonia más importante del año, pero los turcos le privaron de su derecho legal. Este se encontraba orando en la parte izquierda de la puerta del templo, cerca de una columna. Y de repente, cuando había caído ya la noche, la columna se abrió y el Fuego Santo brotó de su interior.

El patriarca encendió inmediatamente el cirio y pasó el Fuego Santo a los fieles. En pocos minutos, la llama sagrada se extendió a todos los presentes y el pórtico de la iglesia se iluminó. Los guardias turcos, asombrados, abrieron entonces las puertas de la iglesia, y el patriarca junto con la multitud de ortodoxos se dirigieron festejándolo al Santo Sepulcro.


La columna abierta a la izquierda del pórtico de la Iglesia de la Resurrección y a su lado el
autor. La grieta tiene una altura de 1,20 metros y se asemeja a una llama ascendente.

 

Los hechos ocurridos aquel día aparecen registrados en todos los llamados Libros de santuarios de peregrinación de Jerusalén, que son guías para los peregrinos de los Santos Lugares. El más antiguo de estos Libros que se refiere a la hendidura de la columna forma parte de un valioso manuscrito que se encuentra en la Biblioteca de Munich. Se trata del códice Monacensis Gr. 346,3 que contiene el Libro de santuarios de peregrinación del monje Ananía. El manuscrito, redactado por el monje cretense Akakio en 1634, es una copia de la obra original de Ananía, escrita en 1608, es decir, 29 años después del milagro que describe. Esto significa que Ananía tuvo la oportunidad de recoger datos sobre el milagro de personas que vivieron los hechos.

 

La primera hoja del Códice Gr. 346
de la Biblioteca de Munich, titulado
“Libro de los santuarios de peregrinación
de la ciudad santa de Jerusalén y del
resto de los Santos Lugares”.

 

El manuscrito de la Biblioteca de Munich fue publicado por primera vez en 1890 por Papadópoulos-Kerameas en San Petersburgo,4 con traducción simultánea al ruso. De acuerdo con el registro hecho por el cretense Akakio, el monje Ananía refiere lo siguiente:

“Fuera de la Santa Puerta, cerca de la parte occidental, hay tres columnas de mármol, y de la columna central dicen que salió el Fuego Santo en el pasado. Y está bastante partida y se ve hasta hoy en día. Y este milagro mostró Dios de esta manera, porque dicen que en aquel tiempo no dejaban, aquellos que mandaban al patriarca, entrar en el interior para hacer la fiesta de Pascua como era costumbre. El patriarca estaba con las gentes fuera en el patio, el Sábado Santo por la noche, afligidos. Y sostenían las velas en las manos. Y el patriarca estaba situado cerca del trono de Santa Elena, al lado de una columna. Y entonces dicen que salió el Fuego Santo de esa columna que dijimos que está bastante partida, y subió por la columna cerca de la cual se hallaba el patriarca. Y entonces encendió las velas que sostenía el patriarca y de estas encendió las suyas el pueblo, de manos del patriarca, como era costumbre. Entonces, se dice que cuando vieron el milagro aquellos que mandaban, abrieron la puerta santa y entraron el patriarca junto con el pueblo y celebraron la fiesta según la costumbre.”

 

El relato del monje Ananía sobre la columna que se abrió en el códice Monacensis Gr. 346, 1634 d.C.
Αrriba los folios 85r, 85v, 86r. Bayerische Staatsbibliothek, Munich.

El mismo relato, con alguna información más, se incluye en muchos Libros de los santuarios de peregrinación de Jerusalén editados en los siglos siguientes. La edición más antigua de estas guías de peregrinos la podemos encontrar en Viena, en 1749, con título Libro de los santuarios de peregrinación de la ciudad santa de Jerusalén, escrito por el archimandrita y guardián del Santo Sepulcro, Simeón.

Dice el archimandrita Simeón:

“Entonces el patriarca se quedó fuera del patio de la iglesia, el día de Sábado Santo hacia la noche, con el pueblo, con una gran pena, implorando al Señor de todo corazón.Yel patriarca subió al trono de Santa Elena cerca de una columna y rezó junto con el pueblo. ¡Qué grande tu misericordia, Señor! Se partió una columna y salió el Fuego Santo y obró el patriarca y encendió las velas que sostenía en sus manos, y de las manos de este encendió las velas el pueblo con su bendición”.5

 

La referencia a la columna partida en el Libro de santuarios de peregrinación de Simeón,
Viena, 1749, p. 19.

 

La edición de Viena refiere otro hecho más, relacionado con un emir árabe, de nombre Tunom, que se encontraba en el patio de la iglesia en el momento del milagro. Cuando vio que la columna prendía comprendió la autenticidad del milagro y confesó a los de su mismo credo el poder de Jesucristo. Puesto que hubo reñido con ellos, su confesión aquella fue la causa de que se ordenara su ejecución y a continuación se entregara su cuerpo a las llamas.6 Hoy se le considera oficialmente mártir y santo de la Iglesia Ortodoxa, su memoria se celebra el 18 de abril y sus reliquias se encuentran en el monasterio griego de la Virgen de Jerusalén.

 

El santo mártir Tunom y al fondo la columna encendida. Icono portátil
que se encuentra en el monasterio de la Virgen de Jerusalén.

 

Otra asimismo importante descripción de la rotura de la columna se registra en la Crónica del monje moldavo Parthenius Ageev,7 que visitó Jerusalén en 1845. En el segundo tomo de su Crónica, el monje Parthenius refiere que la columna se quiebra una vez que fue golpeada primeramente por un rayo:

“Esta columna es objeto de culto por parte de los ortodoxos así como por los no ortodoxos, incluso por los armenios. Me gustaría escribir algo acerca de este suceso, sobre cómo los cristianos ortodoxos de oriente hablan unánimemente sobre él y los mismos turcos lo corroboran. En una pared existe una inscripción de mármol donde dicen que está grabado este suceso, pero no pudimos leerlo porque está inscrita en árabe con letras sirias. Así tan sólo oí sobre él pero no lo leí”.

 

Y continúa describiendo el milagro:

“Había pasado ya más de media hora y todavía no había hecho su aparición el Fuego Santo. El día era hermoso y despejado. El patriarca estaba situado a la derecha. Y de repente, cayó un rayo, y en la parte izquierda la columna del medio se partió y de la grieta surgió un fuego. El patriarca se levantó y encendió sus cirios y todos los ortodoxos encendieron los suyos”.8

 

La referencia del monje moldavo es de particular relevancia porque confirma que el hecho de que la columna se hubiera partido y encendido estaba registrado en una inscripción de mármol con letras sirias.

Lo que tiene relevancia en nuestra investigación es que en los dos casos, que sea producto de un rayo o que la columna se haya agrietado e incendiado por sí sola, se trata de un milagro porque el patriarca, quien estaba situado a su lado, encendió los cirios con el fuego que se produjo.

Pero si un fuego o una descarga eléctrica traspasaron la columna con tal fuerza hace 430 años, su huella entonces debe de ser visible todavía. La grieta parece realmente que está quemada y desgastada por el fuego; pero, ¿en qué medida estas huellas de corrosión pueden ser comprobadas y demostradas científicamente?

En Pascua del año 2008, la columna partida fue objeto de estudio por parte de Andrey Volkov. El físico ruso envió fotografías de alta resolución de la fisura a un compatriota suyo, el profesor Eugeny Michailovich Morozov,9 considerado uno de los investigadores punteros a nivel mundial en el campo científico de la Mecánica de Fractura10 (Fracture Mechanics) y de la Física de la Resistencia de los Materiales.

 

El profesor Eugeny Morozov y su último estudio científico titulado “Mecánica de la Fractura
Elastoplástica”,11 el cual presenta los resultados de las más recientes investigaciones de
laboratorio en relación con la teoría de la formación de las grietas y analiza el comportamiento
de los cuerpos que han sufrido fisuras –desde los criterios de formación de las mismas hasta
cuestiones más complejas de Mecánica de Fracturas.

El profesor Eugeny M. Morozov, una vez que hubo examinado minuciosamente las fotografías de la grieta – como la que presentamos a la izquierda –, llegó a la conclusión de que la grieta en cuestión ¡sólo podría aparecer como resultado de una descarga eléctrica!

Andrey Volkov, que colaboró con Eugeny Morozov en esta cuestión, hizo las siguientes declaraciones en una entrevista concedida al periódico Vera:

 

Вот это совпадение, что именно на Пасху, когда Огонь не сошёл, появилась трещина, – разве не чудо? Можно, конечно, усомниться, мол, всё было подстроено и трещину на колонне сделали искусственным путём. Мы обратились за консультацией к Евгению Михайловичу Морозову – он ведущий специалист в области механики разрушения не только в России, но и в мире, автор более 800 научных работ по этой теме. Евгений Михайлович исследовал предоставленные ему подробные снимки трещины и однозначно заключил, что она могла появиться только в результате электрического разряда, такова её структура. О чём это говорит? Что подделать трещину никак не могли: это ж какой электрогенератор нужно иметь, да ещё в XVI веке, когда о существовании электричества понятия не имели!12
“Esta casualidad, es decir, que precisamente en Pascua no descendiera el Fuego Santo y apareciera la grieta, ¿acaso no es un milagro? Claro que alguien podría decir que todo estaba amañado y que la grieta en la columna había sido hecha de manera artificial. Nos dirigimos a Eugeny Michailovich Morozov, que es un especialista
puntero en el campo de la Mecánica de Fractura, no sólo en Rusia, sino en todo el mundo, y que ha escrito más de 800 estudios científicos sobre este tema. Eugeny Michailovich examinó las fotografías
detalladas de la grieta y sentenció categóricamente que, dada la estructura de la fisura, sólo podría aparecer como resultado de una descarga eléctrica. ¿Qué significa esto? Que era completamente imposible que alguien realizara
esta grieta; ¡imaginen lo potente que tendría
que ser el transformador que tuvieran, y sobre todo en el siglo XVI, cuando la gente no tenía ni idea de la existencia de la energía eléctrica!”

 

La opinión científica de EugenyMorozov posee indudablemente un gran peso y confirma las fuentes escritas que se refieren a la milagrosa rotura de la columna. Me gustaría, sin embargo, presentar una segunda opinión al respecto. Es por ello que recurrí a uno de los científicos griegos más prestigiosos en el campo de la Mecánica de Fracturas, el profesor de la Universidad de Atenas, Georgos A. Papadópoulos,13 a quien envié pormenorizadas fotografías de la grieta.

 

El profesor Georgos A. Papadópoulos

Papadópoulos, una vez hubo examinado las fotografías, concluyó que la grieta de la columna fue realmente producto de una descarga eléctrica manifestada junto con una ola sísmica con dirección de abajo hacia arriba. Considera que esta extenuación combinada de la columna – descarga eléctrica + ola sísmica – es inexplicable y por ello llega a la conclusión de que “sólo se podría hablar de milagro”. El origen de la descarga permanece desconocido desde el punto de vista científico. El profesor Papadópoulos en una carta de respuesta a mi solicitud al respecto, enviada por e-mail, declara lo siguiente:

 

“Estimado Sr. Skarlakidis:


Gracias por su e-mail con fecha 31/1/2010. Espero haber ayudado a su valiosa obra. Llevo 35
años ocupándome de la Mecánica Experimental de las Fracturas en el Laboratorio de Resistencia de los Materiales de la Universidad Politécnica Nacional Metsovio y creo que allí donde no hay respuesta científica existe el Milagro.

No hay ninguna razón por mi parte para cuestionar el manuscrito de la Biblioteca deMunich del año 1634 que refiere cómo se partió de manera milagrosa la columna y lo que a continuación sucedió; es decir, el hecho de que el patriarca griego hubiese encendido su antorcha en este Fuego. No creo que un milagro pueda ser cuestionado y más aun cuando existen testimonios al respecto, como se ha señalado.

Tras haber examinado las fotografías de la grieta se podría concluir que se trata del resultado de una mezcla de fuerzas de desgaste. Una combinación de descarga eléctrica (probablemente la caída de un fuerte rayo) y un fuerte movimiento sísmico. La descarga eléctrica, debido a la alta temperatura del momento, resquebrajó el material de la columna a lo largo de una estrecha zona (origen). La ola sísmica superficial sometió a la columna a una oscilación de torsión (desgaste). Resultado de este desgaste simultáneo es que la grieta se haya iniciado en la base de la columna y se haya propagado en zigzag (como se aprecia en la fotografía, la dirección de la grieta no es en línea recta) a lo largo de la zona resquebrajada por la descarga eléctrica. Si realmente sucedió todo lo referido, permanece inexplicable, según mi opinión, este doble (combinado) desgaste de la columna.

En consecuencia, sólo se podría hablar de milagro.

Estimado Sr. Skarlakidis, le felicito por el esfuerzo que está realizando y le deseo un gran éxito de todo corazón.

 

Atentamente,

 

Georgos Papadópoulos

Profesor de Mecánica

Experimental de las Fracturas

Universidad Politécnica Nacional Metsovio

 

 

 

Con este hecho prodigioso de la columna que se abrió y prendió concluimos el largo periplo a través de los siglos en relación con el milagro del Fuego Santo. Nuestro viaje comenzó hacia el año 330, con la referencia de San Gregorio el Iluminado al encendido de la lámpara colocada en el Sepulcro de Cristo, y termina en el año 1579 con el hecho que acabamos de analizar. Los testimonios que hemos presentado son cuarenta y tres en total, y cada cual los puede evaluar según su criterio.

Examinando en breve estos testimonios, merece la pena reseñar tres características especiales. En todos los testimonios hay un parámetro común: la referencia a un fuego o a una llama o a un relámpago que desciende del cielo en presencia de multitudes, en una época en la que no hay ni electricidad ni la posibilidad técnica de producir un fenómeno semejante.

La segunda característica reseñable es el encendido de la lámpara votiva y la iluminación de un Sepulcro vacío, oscuro y sellado. ¡Este hecho tuvo lugar al menos durante seis siglos! La iluminación del interior del Sepulcro no se producía naturalmente sólo por el resplandor de la lámpara votiva, sino principalmente por la luz que emanaba de la propia piedra en la que yació el cuerpo de Jesús.

La tercera característica importante que se refiere en muchas de las narraciones es el sincronismo de los dos fenómenos mencionados –es decir, el descenso del fuego celestial y al mismo tiempo el encendido de la lámpara votiva y la iluminación del interior del sepulcro. Esta simultaneidad sólo podría ser lograda mediante intervención divina.

Hemos ya mencionado que en el presente tratado no se incluyen testimonios posteriores a 1579 (a pesar de que existen bastantes), ni más recientes; por un lado porque se produciría saturación de datos y por otro porque para hacer algo así se precisa mucho espacio.Además, la estructura del tratado es claramente histórica y la orientación está dirigida exclusivamente a los primeros años en los que aparece constatación del milagro. A pesar de ello, hemos considerado necesario incluir once testimonios más recientes que presentan un particular interés.

Los dos primeros proceden de dos testigos presenciales: el monje moldavo Parthenius (1846) y el arqueólogo inglésWarren, quien vivió el milagro en cuatro años consecutivos, durante el periodo 1867-1870. Con estas dos narraciones el número total de testimonios históricos asciende a cuarenta y cinco.

Las siete siguientes proceden de cinco patriarcas griegos y dos obispos, los cuales fueron jefes de la ceremonia y describen el milagro tal y como lo vivieron dentro del Santo Sepulcro. De esta manera tendremos una visión más completa de qué es lo que ocurre exactamente dentro del santuario en el momento en que aparece el Fuego Santo.

Un décimo nuevo testimonio, que asimismo presenta destacado interés, procede de la única persona que vivió el milagro dentro del Sepulcro sin tener derecho a ello. Se trata del monje griego Mitrofanis, quien el Sábado Santo del año 1926 se ocultó en el techo del Santo Sepulcro con intención de vivir el milagro de cerca.

El undécimo y último testimonio nuevo es el del autor y tiene que ver con el Sábado Santo de 2008. Empecemos, pues, con este testimonio personal.

 

 

Referencias:

1. En el “Libro de los santuarios de peregrinación de la ciudad santa de Jerusalén y toda Palestina” (p. 49), que publicó Crisanthos Prousis en 1787 en Viena, se refiere que el hecho sucedió “en tiempos de Su Ilustrísimo Señor Sofronio patriarca de Jerusalén, Jeremías patriarca de Constantinopla, Silvestre patriarca de Alejandría y Joaquín de Antioquía y bajo el reinado del sultán Murat”.

2. El sultán turco Murat III (Sultan Mourad Khan ΙΙΙ) gobernó durante el periodo 1574-1595, Sofronio IV de Jerusalén fue patriarca en el periodo 1579-1608, Jeremías II de Constantinopla en los años 1572-1579, Silvestre de Alejandría en el periodo 1569-1590 y Joaquín IV de Antioquía en el periodo 1553-1592. El único año común es 1579.

3. El manuscrito está registrado con el número 346 en el catálogo de Ignaz Hardt, Catalogus codicum manuscriptorum graecorum bibliothecae regiae Bavaricae, t. 3, Munich, 1812, pp. 547-48.

4. Libro de santuarios de peregrinación de Jerusalén y Santos Lugares, 1608-1634, ed. Α. Papadópoulos- Karameas, San Petersburgo, 1890, p. 17.

5. Simeón, Προσκυνητάριον Αγίας Πόλεως Ιερουσαλήμ [Libro de santuarios de peregrinación de la Ciudad Santa de Jerusalén], Viena, 1749, p. 19.

6. En relación con el emir árabe, se refiere lo siguiente en la edición de Viena: “Hay también algunos cuerdo del milagro que tuvo lugar. Dicen que los hundió un emir, el cual, viendo aquel extraordinario milagro, creyó inmediatamente en Cristo, y gritando “una es la fe de los cristianos” hundió aquellos clavos, uno a uno, en la piedra como si fuera blanda cera y murió como mártir quemado en la hoguera” (Simeón, op. cit., p. 20).
El suceso de los clavos se refiere también brevemente en el manuscrito de Munich: “Se encuentran algunos clavos hundidos en la tierra delante de la santa puerta. Dicen que los clavaron en aquel tiempo” (fol. 87r).

7. El monje Parthenius nació en la ciudad de la Rumanía actual de Iasi en 1807.

8. Traducción de la ediciónMonk Parthenius, “HolyWeek and Pascha in Jerusalem”, Orthodox Life 34, 2 (1984), Nueva York, Jordanville. Cf. también K. Miliarás, Estudio histórico sobre el Fuego Santo, Jerusalén, 1934, p.17.

9. Eugeny Morozov, nacido en 1927, es Doctor de Ciencias Técnicas y profesor de “Física de la Resistencia” en el Instituto de Ingeniería Física deMoscú. Ha creado ecuaciones matemáticas, programas de CAE y formulado teorías en relación con las características de la resistencia de los materiales en la formación de grietas y con los límites de la resistencia de los materiales. Su carrera académica e investigadora comenzó en 1951 y, tras numerosos premios y reconocimientos, continúa su labor hasta nuestros días.

10. La Mecánica de Fractura es una ciencia que se ocupa del estudio de la formación de grietas en materiales. Utiliza métodos analíticos de la mecánica para estudiar los mecanismos que propagan las fuerzas en una grieta, además de métodos experimentales relativos a la mecánica de sólidos para determinar las resistencias relativas del material a la fractura.

11. El tratado fue escrito por Morozov y Vladimir Parton y lleva por título “Механика упругопластического разрушения. Специальные задачи механики разрушения” (Elastoplastic Fracture Mechanics. Special problems of Fracture Mechanics), 2008.

12. Periódico Vera, 21 de abril de 2009.

13. Georgos A. Papadópoulos es profesor deMecánica de Fracturas en la Universidad Politécnica Nacional Metsovio y autor de numerosos tratados y artículos científicos en el campo de la Mecánica de Fracturas. Cf. G.A. Papadópoulos, Fracture Mechanics: The Experimental Method of Caustics and the Det.- criterion of Fracture, Londres, Springer Verlag, 1993. Cf. también G.A. Papadópoulos, Mecánica de Fracturas Experimental (Métodos Visuales de Análisis de Tensiones), Atenas, 2007.

 
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